IKEA Family Day | Día Familiar en IKEA Santo Domingo
Sábado 8:30 am, (luego de ir a una boda la noche anterior) suena mi celular, es Arancha y dice: “Ani, juye! Te conseguí una entrada para el Family Day de IKEA”… ¡¡A correr fanáticos!!
Resulta que la famosa tienda sueca está a punto de abrir sus puertas al público y organizó un día familiar con invitación para amigos y familiares de sus empleados. Como de alguna manera uno reulta ser amigo, de un amigo que trabaja en.., zas! se me pegó esta oportunidad!
Para los que no conocen esta faceta de mi, yo soy una fanática de IKEA, amor que empezó desde mediados de los 90’s cuando residí en España. Para un publicista, arquitecto, diseñador o alguien con sentido de lo práctico ir a IKEA es como estar en Disney: simple, buenas ideas para organizar espacios, diseños prácticos y minimalistas, además de mucha variedad a un precio razonable.
No es el sitio con el concepto de “muebles para toda la vida” (aunque tienen líneas de buena calidad y productos en los que ofrecen hasta 25 años de garantía) y eso es precisamente lo que amamos del tema, son soluciones viables y vanguardistas, listas para regalar o tirar a la basura sin remordimiento.
Lo que más me gustó de este día fue que esta apertura especial no se trató de un evento de inauguración elitista, no era ni para los Fectuchinis o Jodientinis, estuvimos ahí aquellos suertudos de poder estar y disfrutar de un 10% de descuento, y claro, supongo que hubo ciertas invitaciones especiales como a los pocos suplidores que tiene la tienda, ya que todo lo que venden es importado, o contratistas, colaboradores y cosas por el estilo.
La invitación venía con su itinerario e instrucciones, tales como: horarios de llegada, de cierre de puertas, apertura de comedor, apertura cajas… Lo mejor de todo fue la hora sorpresa del simulacro de evacuación, así mismo como me leen, se hizo un simulacro de evacuación; sonó la alarma (ver fotos arriba) y se abrieron puertas de emergencia, hubo que dejar todos los carritos o sacos de compra y salir hasta el parqueo y buscar la señal donde debíamos agruparnos. Luego de estar ahí a pleno sol por unos 20 minutos o más, a volver a entrar, un poco de tapones, queja de la gente (no entiendo cual era la queja porque se avisó que esto pasaría, era un día de entrenamiento). Pero el ambiente volvió a la felicidad cuando en la fila se encontraba un mimo muy bueno para entretener a los niños, otro payaso en la entrada.
Me quedé pensando si es el único lugar que he oído donde se practican procesos de evacuación en este país? Por cierto, el personal estaba muy amable.
El comedor, señores, que evento, a mi esto de la transculturización si que me emociona, todo el mundo comiendo lo que ofrecen: plato de albóndigas con papas fritas, wrap de pollo, plato de salmón con papas, plato de penne con salsa de tomate, ensalada verde, sopa del día, ensalada de camarones, ensalada de salmón ahumado y muslo entero de pollo asado con vegetales hervidos. O SEA!, ni pica pollo, ni sandwich, ni moro, ni mangú, ni pizza, ni hambuerguesas, ni chicharrón, ni lasagna… ahí estaban las albóndigas que daban gusto y nadie se quejó. Sin embargo, usted invita a un dominicano a su casa y le ofrece un plato de 10 albóndigas con papa fritas y sale acabándolo por las 4 esquinas.. Pero así es la cultura, se va adaptando.
A pesar de lo usual en mi hubiese sido querer arrazar con todo, estaba tranquila, porque a diferencia de las veces que visito la tienda cuando viajo, ahora está en mi ciudad, para colmo cerquita de mi oficina, por lo que no tengo que pornerme histérica con la mente de “todo lo que me pueda llevar, ya que no sé cuándo regreso”.
Para el gusto se hicieron los colores, y para mi gusto y mi bolsillo llegó IKEA, a ver si logro que mi casa no se convierta en un mini catálogo de la tienda!!
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