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Hoy Soporto… » Blog Archive » Monólogo de Sofía (segunda parte v2)
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Hoy Soporto…

sobre los varios roles que nos toca desempeñar en la vida

Monólogo de Sofía (segunda parte v2)

Noviembre 23rd, 2008 by ClaudiaRita

Llegamos a casa. Sebastian se ocupó de los niños. Mi cabeza me iba a estallar por lo que corrí a darme una ducha rápida antes de que empeorara. Luego llamé por teléfono y les encargué una pizza para que cenaran. Les di un beso a cada uno y finalmente me tumbé en mi cama después de beberme dos aspirinas.

Recostada, trataba de disfrutar un poco del silencio, pero los latidos acelerados de mi corazón me lo impedían. Provocaban un eco enorme en mi alma vacía que sólo agudizaba mi malestar, a la vez que servían de música de fondo, semejante a un réquiem, a las imágenes que se proyectaban en el interior de mis párpados cerrados como películas en super 8. No lo podía creer, ¿había involuntariamente olvidado estos documento en mi memoria o simplemente intenté ignorarlos por comodidad?. Estaba tan débil esta vez, que me dejé llevar e invadir por La Nada*, que cual pincel de Goya; oscureció y devoró mi Fantasía*, convirtiendo en lúgubres mis bellos recuerdos.

Empezé por recordar nuevamente la vez que mis primos y yo, con plumas de gallina remojadas en tempera, nos sentamos a pintar en el campo. Pero esta vez recordé  exactamente lo que pinté: una casita, un árbol y el pasto verde, a lo que luego empecé a ponerle un fondo color naranja. Todos dejaron de pintar y se preguntaban: “¿Qué es eso? ¿Una pared?”. Yo decía: “No, el fondo”. Seguí pintando hasta que no quedó un solo punto blanco en mi papel. Todos me miraban extrañados y una de mis primas me dijo: “¿pero por qué no lo pintaste azul como el cielo? ¡Lo dañaste!”.

La vez que jugamos al médico en el cuarto de servicio;  mis primos mayores nos fueron poco a poco desnudándo a los más pequeños, proponiéndonos posturas y caricias entre nosotros, mientras ellos se reían disimuladamente.

Los 15 de dos de mis primas, a una le adorné el salón con unos lazos enormes rosado fusia y a la otra la maquillé con mis cosméticos. Sin embargo, sentí el mismo amargo en mi boca que la vez cuando las esperé en los mios y ninguna fue a la capital.

Oía la risa burlona de mi tía, la costurera, cuando se ofrecía para coserme vestidos. Llena de ilusión llevaba mis cortes de tela, al ver mis modelos, manifestaba alguna queja sobre la moda que yo elegía, para luego cosérselos a mi prima.

Aquellos veranos interminables, nos acostábamos los jóvenes bien tarde viendo televisión en el salón. De repente oíamos abrir la puerta de golpe, se trataba de mi tío que regresaba borracho y entraba a la casa con la camisa abierta y la pistola en mano, mientras seguíamos mirando la tele evitando reparar en tan patético cuadro. Recordé las tantas veces que viajé de un pueblo a otro en la cama de su camioneta, viendo las estrellas y sintiendo el viento en mi cara. Reparé en que conducía  después de haber estado bebiendo.

La tía Pura nos traía regalos de Nueva York, a los dos días, empezaba el vía crucis de sacarnoslo en cara para manipularnos y hacernos sentir mal si no le complacíamos sus caprichos.

Recordé la vez que llamé a mi abuela cuando mi padre se fue de viaje sin pagarme el colegio y no tenía derecho a mis exámenes de fin de año, la cual no hizo nada por mi, a pesar que decía que era la única nieta que llevaba su nombre, y que tenía que ser yo, la hija de su preferido. También recordé que fue mi madre quien eligió mi nombre.

* La Nada era la fuerza devastadora de la tierra de Fantasía, relatada en la novela “Historia Sin Fin”.

Continuará…

Posted in Soporto un Cuento

2 Responses

  1. ClaudiaRita

    Dedicada a Engels, al fin y al cabo eres el padrino de este blog! Abrazos, espero que ahora te guste.

  2. baakanit

    Gracias mi ahijada. ;)quien se lleva de consejos muere de viej@

    Por portarte bien los reyes te van a dejar.

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